
Las humillaciones que sufría Jeremy Lin eran continuas. O las universidades no le reclutaban por su imagen de empollón asiático, o las chicas no le hacían caso por su "look" de novato de película ochentera, o los grandes "coaches" del baloncesto americano pensaban que su físico no se adecuaba a los estereotipos musculosos de la NBA. No se podían tener más factores en contra para minar su confianza. Hasta que una cadena de coincidencias en forma de traspasos y lesiones, le dan la oportunidad de debutar y triunfar en la liga más exigente del mundo. Nunca se rindió, nunca se relajó; el tesón y la perseverancia fueron sus aliados, y aprovechar su oportunidad sólo la consecuencia de muchos años de trabajo. Él siempre creyó que llegaría su momento y que cuando encuentras un filón hay que exprimirlo hasta lograr tus objetivos. El resto ya es la historia de sus legendarias actuaciones, que cuentan con detalle los medios periodísticos, volviendo loco incluso al histriónico fan de los New York Knicks y director de cine, Spike Lee. Ahora todos le adoran.
"Había perdido su magia", o "no es base para esta selección española", clamaba la prensa en grandes titulares. En muchas ocasiones, la huida hacia adelante es la única salida, y Ricky Rubio así lo entendió. Después de un año nefasto, nos decían que su estrella se estaba apagando, cuando la realidad es que su carrera deportiva con 21 años no ha hecho más que comenzar. Los únicos que creían en él eran sus followers en Twitter, que crecían proporcionalmente a las críticas negativas que arreciaban sobre su juego.

Jeremy y Ricky, la crónica de una revancha en forma de reafirmación personal, de creer en uno mismo. Sin declaraciones fuera de tono, sin desquites personales, pero ambos conscientes de su magnetismo apoyado en su talento individual, en el esfuerzo y dedicación de muchos años. El tiempo está de su lado, y el futuro, en sus manos.
En un entorno super profesionalizado, plagado de "gurús" y "scouters" en búsqueda del talento perdido, ¿cuantos Lin o Rubios vagan por equipos o compañías sin que nadie detecte sus competencias personales y profesionales?. Y si eso ocurre dentro de grandes y prestigiosas organizaciones, ¿quién se va encargar de localizar perfiles con alto potencial en entornos más complejos como medianas y pequeñas empresas inmersas en la crisis?. O lo que es más preocupante, con las cifras actuales de desempleo, ¿quién diferenciará individuos talentosos ante la avalancha de candidatos potenciales?.
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4 Comentarios
Mostrando todos los 4 comentarios#4 - 2012-02-15T09:48:12Z
Y sigue creciendo la leyenda de Jeremy Lin con el triple ganador de esta noche pasada: http://www.solobasket.com/contenidos/noche/americana/lin/agranda/leyenda/buzzer/beater/ensombrece/partidazo/calderon/c-28950.html
#3 - 2012-02-15T07:46:16Z
El partido q se ha pegado hoy contra Toronto ha sido impresionate!!
#2 - 2012-02-14T22:57:55Z
No olvidemos que este chico no obtuvo una beca deportiva de ningún equipo de NCAA de nivel y por ello tuvo que irse a la Ivy League, a Harvard. En la Ivy League están las universidades más prestigiosas del mundo académicamente pero deportivamente son flojas porque no dan becas deportivas y los buenos deportistas buscan becas deportivas del 80-100% del coste de su educación.
En resumen, este chico ha pasado de jugar en una liga de nivel bajo a estar triunfando en la NBA, increíble!
#1 - 2012-02-14T22:21:13Z
Brutal el caso de Lin...este fin de semana Marca, daba toda la información de su situación...increíble que existan talentos en esas circunstancias y luego te encuentres a bases con 37 o 38 años haciendo tapón sobre las jóvenes promesas! Incomprensible!