Pasión y devoción:Tu primer entrenador.

 

Otro frío y húmedo invierno en Asturias a finales del siglo pasado. En la cancha de baloncesto diez chavales practican algo parecido a un partido. El fuerte granizo no deja entrar en calor a los jugadores, y las camisetas de tirantes no protegen de las bajas temperaturas. El árbitro con un chubasquero verde chillón, y nuestro entrenador con el legendario anorak azul marca Kappa. Los jugadores reservas con un enorme plástico para resguardarse de la tormenta, y sus padres a refugio mirando el reloj rezando para que no se produzca un empate y se prolongue el partido. Con este panorama tan alentador, aparece empapado nuestro coach jefe cargado de botellas de té caliente y comienza a repartirlas entre los chicos de ambos equipos. No recuerdo el resultado final. En mi memoria selectiva sólo queda nuestro entrenador principal, entrado en años y en kilos, como si fuera Papá Noel, compartiendo el caldeado líquido entre árbitros, entrenadores, padres y animadores.

 


Entrenando….hasta de noche

¿Qué conduce a los entrenadores a perder su tiempo en la formación de niños y adolescentes de forma altruista?. ¿Cual es su motivación personal cuando suelen estar mal pagados y peor considerados?. ¿Cual es su fuerza interior para pasar horas repitiendo ejercicios monótonos y rutinarios con plena abnegación?. Sólo una satisfacción íntima inmensa compensa toda esa dedicación: cuando un chaval realiza con talento un movimiento entrenado durante meses. Pero el mayor gozo se produce veinte años después, cuando te encuentras a ese mismo ex pupilo al que has perdido la pista, y constatas que todos los valores traspasados en sus primeros pasos en la vida, se traducen en una persona digna de haber perdido el tiempo con ella. 

Pasión por un deporte llamado baloncesto. Devoción por la personas y generosidad para ofrecer todo lo que llevas dentro. Este es el único secreto. Y cuando años más tarde, desarrollas tu labor dentro de una organización empresarial, detectas en directivos, coaches y jefes conductas egocéntricas y mezquinas, te reafirmas de nuevo en esa formación iniciática, en ese entrenamiento vírgen de influencias nocivas, y en esas personas que te indicaron el camino a seguir en edades tempranas.

Pasión por tu profesión y devoción por las personas nos demuestra unos de los cocineros más entusiastas y carismáticos del momento. José Andrés, triunfando en USA y nacido el mismo año y en el mismo pueblo que yo. Y no busquéis los datos.

Actualización Post: Sorprendentemente, nos contesta al post el cocinero español José Andrés desde Washington vía Twitter: @chefjoseandres “Gracias por el artículo @baskettalent Mis entrenadores de baloncesto me influenciaron mucho en mi juventud….”


  

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