En los últimos tiempos, el mercado futbolístico brasileño, tradicionalmente exportador, está viviendo una época de bonanza nunca antes vista. Donde antes sólo se producían ventas de promesas, ahora se producen sonados retornos de futbolistas consagrados en busca de un retiro dorado. Los jóvenes tardan cada vez más en dar el salto a Europa, y las estrellas más veteranas regresan a casa con uno de esos contratos multimillonarios que antes sólo se encontraban en Oriente Medio. Todo gracias a la bonanza económica del país, pero sobre todo (aunque parezca irónico) a la mala gestión imperante en la mayoría de clubes del Brasileirao, que favorece la proliferación de empresas especializadas y la llegada de inversores ajenos al sector que cubren esas necesidades de liquidez y mejoran la deficiente explotación comercial de los equipos para su propio beneficio. Y en este nuevo escenario, Traffic Sports, probablemente la compañía que mejor comprende el negocio integral del fútbol, se enfrenta hoy a uno de los mayores retos en sus treinta años de historia. ¿Cómo rentabilizar su fuerte inversión en Ronaldinho?
Porque Ronnie jugará en el Flamengo, pero en realidad quien pone el dinero no es el afamado club carioca, sino Traffic Sports. Según afirma Julio Mariz, presidente del holding, Traffic pagó el 75% de los 3 millones de euros que costó el traspaso del astro de Porto Alegre, y desembolsará el 80% del generoso sueldo base que mantendrá a Ronaldinho en el top-10 de los futbolistas mejor pagados del mundo. Las cifras, como suele ocurrir en estos casos, todavía bailan un poco en función del medio consultado, pero en ningún caso bajan de los 5 millones de euros anuales. Es decir, Traffic aportó 2’25 millones de euros por el fichaje y pagará entre 4 y 5’5 millones más (según la fuente) por cada uno de los tres años y medio que dura el contrato. El retorno de esta inversión, como no podía ser de otra manera, debería llegar vía marketing.
Según varios estudios, el Flamengo cuenta con más de 35 millones de aficionados, lo que le convierte en uno de los equipos de fútbol con más seguidores del mundo, si no el que más. Así pues, el mercado potencial es enormemente atractivo (y ha sido clave en la rúbrica del acuerdo), pero debido a su escaso desarrollo Traffic deberá emplearse a fondo para obtener un beneficio directo de esta operación. Según publicó el portal Futebol Finance, los ingresos por publicidad generados por la presencia de Ronaldinho en el Flamengo se repartirán entre las tres partes implicadas (en realidad entre cuatro, ya que Olympikus, la firma deportiva que viste al equipo, también ha aportado su granito de arena en la contratación y se llevará un pequeño pellizco). A grandes rasgos el jugador obtendrá el 50%, Traffic el 40% y el Flamengo el 10% restante. Un reparto que, no obstante, sólo se producirá cuando los nuevos contratos superen las cantidades ingresadas por el club en 2010. El año pasado, los ingresos por patrocinio del Flamengo ascendieron a unos 12 millones de euros procedentes de las compañías Batavo y Banco BMG; siempre que no se supere esa cantidad, el dinero será íntegro para el club.
Si hacemos caso a Julio Mariz, el Flamengo debería facturar más del doble para que Traffic obtenga un retorno positivo en la operación “R10”, ingenioso acrónimo con el que se ha rebautizado a Ronaldinho en su desembarco en Río de Janeiro. Y eso deberá lograrse sin Batavo, la empresa que aportaba la mayor parte de los ingresos de la temporada pasada. El salto es importante y habrá que ver si un solo jugador (que además ya parece haber dejado atrás sus mejores años) puede producir ese espectacular incremento. Pero obviamente, todo está previsto. Porque Traffic no se limitará a intentar vender la imagen del futbolista y la camiseta del Flamengo al mejor postor (de momento ya tiene un acuerdo con Visa para que el nombre de la multinacional luzca en el vientre de Ronaldinho en su debut con su nuevo equipo, previsto para este mismo miércoles), sino que establecerá una relación más estrecha con el club. Por ejemplo, ayudándole a transformar en dinero su impresionante masa de aficionados a través de la figura del socio-torcedor, una especie de carnet de simpatizante o de socio no abonado (figura escasamente explotada en Brasil, como casi todas las relacionadas con el marketing), en una acción estructurada mediante el lanzamiento de una tarjeta de crédito del club. Julio Mariz calcula que el Flamengo podría obtener como poco otros 9 millones de euros anuales por esta vía, parte de los cuales irían a parar a las cuentas de su empresa.
Traffic también intentará obtener una mayor rentabilidad de los derechos de televisión del club; no en vano, ese fue el primer sector explotado por la empresa, que actualmente posee los derechos de la Copa América, la Santander Libertadores y de casi todas las selecciones de la CONCACAF. Y quizás aproveche la atracción mediática generada por Ronaldinho para ceder al Flamengo a alguno de los jugadores que la compañía tiene en propiedad y para los que busca un traspaso a otras ligas, una acción que ya puso en marcha con éxito en el Palmeiras. Es decir, que aunque vía patrocinios no se logre rentabilizar directamente la inversión en Ronaldinho, seguramente el empujón que su contratación puede dar a todos los departamentos del holding es suficientemente importante como para justificar el desembolso. El siempre optimista Mariz estima que, desarrollando su mercado y aprovechando todos los recursos que el Flamengo tiene a su disposición, a medio-largo plazo el club estaría en condiciones de obtener unos ingresos totales superiores a los 100 millones de euros anuales, frente a los 65 actuales. El fichaje de Ronaldinho es sólo el comienzo del despegue económico de este gigante, y Traffic estará allí para recoger su porción.
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